1. Nuestra Historia: ¿De dónde venimos? El 5 de Mayo de 1989, hace casi diecinueve años, nació el Partido de la Revolución Democrática, producto del movimiento de millones de personas que en 1988 se incorporaron a la lucha por la democracia en nuestro país y por el rescate de nuestra soberanía, así como en contra de la política económica del régimen. En este proceso tuvo un relevante papel la voluntad unitaria de dos grandes corrientes históricas: el nacionalismo revolucionario de izquierda y las expresiones fundamentales de los socialistas mexicanos. El PRD surgió de una gran confluencia de ciudadanas y ciudadanos provenientes de distintos movimientos, agrupaciones, organizaciones y partidos políticos, que compartían el anhelo de hacer de México un país democrático, más justo y más igualitario. En 1988 el pueblo de México retiró masivamente su apoyo electoral al PRI, pero los resultados oficiales no reflejaron la voluntad popular expresada en las urnas, por lo que la opinión pública quedó convencida de que el gobierno había impuesto un masivo fraude electoral. No era la primera vez en nuestra historia que se presentaba tal violación a los derechos de los ciudadanos: circunstancias muy parecidas se presentaron en las elecciones de 1929, 1940 y 1952, pero en los tres casos mencionados, la insurgencia cívica fue desairada por la inconsecuencia de los excandidatos presidenciales, quienes abandonaron a sus seguidores a su suerte y en algunos casos los traicionaron abiertamente. En 1988 México rompió con estos precedentes de inmadurez política. El gran movimiento popular que por millones votó por Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano no fue abandonado ni traicionado. Ante la evidencia de un fraude electoral de dimensiones nacionales perpetrado por el régimen, quien fuera candidato del Frente Democrático Nacional y los principales dirigentes del movimiento, asumieron como su deber no defraudar las esperanzas de millones de seguidores y llamaron a dar continuidad a la lucha, mediante la integración de un nuevo partido. Por eso, el primer compromiso del PRD fue luchar incansablemente, sin claudicaciones, hasta lograr la derrota del sistema PRI-gobierno y la instauración de la democracia en México. Ese objetivo, así como la convicción de que era posible repetir en 1994 y después en el 2000, el triunfo del Ing. Cuauhtémoc Cárdenas como candidato a la Presidencia de la República e imponer su reconocimiento por el régimen, mantuvieron unidos en el PRD a una gran parte del heterogéneo conjunto de fuerzas y personalidades políticas que hicieron posible el hito histórico del 6 de julio de 1988, pese a la sangrienta represión desatada por el usurpador Carlos Salinas, que costara la vida de cientos de militantes. Con ser decisivo el esfuerzo de los perredistas, la conquista de auténticos derechos electorales no ha sido una gesta sin antecedentes. La decisión de la izquierda mexicana de comprometerse en la lucha por las libertades políticas, y en especial por la conquista del derecho efectivo de la sociedad a elegir a sus gobernantes, ha sido el factor más importante de los avances democráticos en el país entero a lo largo de su historia, como lo prueban las reformas electorales de 1977 y 1996, que abrieron el camino de la alternancia. |
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